El mal tiempo y sobre todo las nevadas de los primeros días de la semana, nos han obligado a cambiar levemente la programación en alguno de los colegios. Principalmente el lunes y el martes, que tras ver cómo Ávila amanecía cubierta de nieve y con grandes placas de hielo en los patios optamos por utilizar los gimnasios, y ya de paso empezar a conocer pautas y consejos sobre cómo debe ser nuestra alimentación y los beneficios que nos aporta una dieta variada y equilibrada. Eso sí, siempre utilizando la bicicleta ya que en ningún momento de la clase dejamos de practicar y mejorar nuestro dominio sobre ella. Son clases diferentes a las que realizamos al aire libre, y que quizás sean un poco menos divertidas que estas, pero los alumnos entienden perfectamente que la climatología a veces es caprichosa.

Afortunadamente, el tiempo nos ha ido dando una tregua con el paso de los días, lo que hemos aprovechado para continuar trabajando y aprendiendo acerca de la seguridad vial. Si en semanas pasadas habíamos aprendido a interpretar señales de tráfico, esta vez nos tocó poner esos conocimientos en práctica y circular con las bicicletas por los distintos circuitos y calles que creamos en cada colegio. Una vez en marcha, nuestros chicos tuvieron que esforzarse en ser buenos conductores para no perder el carnet de ciclista con el que empezaron la clase y no exponerse a multas en las que tenían que estar un determinado tiempo sin circular. La gran mayoría consiguió salvar la clase sin que se les retirase el carnet, aunque alguno todavía necesita ir un poco más centrado. Y es curioso porque a diferencia de los que muchos puedan pensar, han sido los que quizás tienen un mayor dominio de la bicicleta los más propensos a cometer infracciones, probablemente por un exceso de confianza. Así que hay que tener cuidado y nunca bajar la guardia cuando nos desplacemos en bicicleta por mucho que la dominemos, ya que no estamos exentos de tener algún percance.

Esta semana quiero destacar la labor del resto de monitores que me acompañan. Y es que Jesús, Roberto y Miguel hacen un trabajo muy importante con los muchos chicos que nos encontramos y empiezan las clases sin saber montar en bicicleta. Es una tarea que en algunos casos resulta tremendamente difícil y requiere grandes dosis de paciencia. Esta dificultad aumenta en casos de chicos y chicas que desde bien pequeños han montado utilizando los famosos “ruedines”. Se trata de un elemento que a los padres les da mucha tranquilidad ya que es muy complicado caerse de una bicicleta que los lleve. Sin embargo tenerlos puestos durante mucho tiempo hace que el niño tenga una falsa sensación de equilibrio y adquiera posturas que luego van a ser muy difíciles de corregir. Es algo que desde que arrancamos allá por el mes de septiembre hemos venido observando y desde aquí me gustaría darles ese consejo a todos los padres que decidan comprar una bici a su niño que está empezando a dar sus primeros pasos. Es aconsejable y más beneficioso para el pequeño, aprender a montar en una bicicleta sin pedales en la que pueda impulsarse con los pies y siempre tenga que trabajar el equilibrio, que utilizando los ruedines.

Por último quiero tener unas palabras para Javier, un chico que durante todos estos meses, por suerte para nosotros, ha estado realizando prácticas en el colegio Diocesano, y que esta semana las ha terminado. Desde el primer día se ha involucrado con este proyecto siendo uno más de él, cuando nos ha tocado visitar este colegio, así que queremos agradecerle toda la ayuda que nos ha brindado y desearle lo mejor con los estudios que está a punto de acabar.

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1 comentario

Javier García

Muchas gracias a vosotros por dejarme compartir estos meses en tan buena compañía. Espero que este proyecto siga saliendo adelante en los próximos años.

Un saludo

Javier García Rodríguez

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